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Posición y posicionamiento

Posición y posicionamiento

(por Luis Nogueira Serrano)

Image Caben muchas dudas entre los alumnos al respecto de la diferencia entre posición y posicionamiento. Ambas palabras son sustantivos y tienen significados claramente diferenciados. Mientras que posición, según la Real Academia de la Lengua Española, se define, entre otras acepciones, por Postura, actitud o modo en que alguien o algo está puesto, para posicionamiento nos refiere a Acción y efecto de posicionar, es decir, el efecto de tomar posición.

 

 

Posición y posicionamiento son, por tanto, causa y efecto en un primer sentido, pues el posicionamiento es consecuencia de la acción de tomar o estar en posición. En su segundo sentido podemos entenderlos como, en su justo relativo, estático y dinámico respectivamente.  Sí, es cierto, podemos albergar dudas respecto a esta segunda aproximación, pues la actitud con la que se define posición puede entenderse más bien en sentido dinámico, consciente, actuante, aunque como bien digo, en un sentido relativo, el posicionamiento sí que requiere el dinamismo de la acción, del verbo posicionar, en fin, como consecuencia de la acción.

 

El establecer este tipo de matices puede resultar irrelevante para la gran mayoría, pero el tema es tratado en este sentido pues los malentendidos surgen tanto de un lado como de otro.

 

Primeramente, la posición, de una forma u otra, es lo que mantenemos, lo que nos presenta ante nosotros y ante los demás. En ese mismo sentido, es lo que entendemos que somos y como lo manifestamos. Si el entendimiento propio es dispar con lo que representamos, estaremos en desequilibrio, en mal entendimiento. Pongamos un ejemplo. En el ejército, si un general se comporta como un soldado, o viceversa. Es cuestión de tiempo que se generen inconveniencias, disfunciones, etc. Por tanto, la posición debe ser foco de atención, pues, malentender nuestra posición en una relación, y en nuestro caso particular, la relativa a la de maestro-alumno, puede generar serios deterioros. No hay forma diferente, el alumno debe ser alumno, su posición debe ser la del alumnado. Cuando piense, sienta o actúe diferente, su vinculación se extinguirá. No nos equivoquemos, no tiene que ver con conocimiento, ciclo o etapa, tiene que ver con posición, con el conocer nuestra posición.

 

No es sencillo entenderlo, al menos, a la vista de mi experiencia personal. Es más frecuente andar perdido en estos términos que bien enfocado. A lo que me refiero es a que en la sociedad moderna, como he hablado en otras ocasiones, no hay camino más malentendido que este, pues estamos en una era que la aspiración del ser, o de una forma u otra, lo que pretendemos ser está intrínsecamente ligado a lo que pretendemos aparentar. Digo bien, sí, lo que pretendemos ser, pues el ser lejos queda de toda aproximación y mejora.

 

Es necesario revalidar y constar estos hechos, el ser y el pretender ser, y la posición puede ayudarnos en mucho a entender qué somos ante nosotros y ante los que nos rodean.

 

En segundo lugar, y en referencia al posicionamiento, ya hemos advertido el dinamismo de su acción. Una vez que tomamos la acción de posicionarnos, estamos encarando las consecuencias inherentes a ésta. Esta función dista mucho de ser entendida, pues precisa anteriormente de conocer nuestra posición. Podríamos hacer una simple analogía entre ambos conceptos, siendo la posición, el dónde estamos, y el posicionamiento, hacia dónde nos dirigimos.

 

Posicionamiento es lo que nos permite interactuar, hacer gala de nuestra función como posición que somos. ¿De qué nos sirve tener posición si no hacemos uso de ella? El posicionamiento nos define, nos caracteriza, y en ese orden de cosa, nos da carácter, el carácter de cumplir verazmente nuestra función, nuestra obligación. Incluiré un ejemplo para su aclaración. Si somos un cargo determinado en una empresa, por ejemplo, un director económico, no sólo basta con conocer nuestra posición, tendremos que tomar los posicionamientos adecuados para cumplir nuestra función, es decir, tendremos que actuar. Por ello, el posicionamiento exige dar la cara, responder a nuestras obligaciones y hacerlo fidedignamente.

 

Es habitual reducir la posición a un derecho, y nos olvidamos del deber. Todo paso hacia delante supone una responsabilidad. El camino, sea hacia la consecución de cualquier objetivo, está sucedido de una infinidad de pasos adelante. Nuestros fracasos se producen en los traspiés, en los tropezones que damos cuando avanzamos demasiado deprisa, o lo hacemos sin haber aceptado los pasos anteriores. Es cuando encontramos que la realidad supera nuestras capacidades.

 

Podría en resumen decir que el posicionamiento depende de varias virtudes, pues podría relacionarse con la valentía, la sinceridad (aunque sólo sea hacia nosotros mismos), y la prudencia, entre otras, y como toda virtud es una vía personal e interna de cultivo.

 

Aprendamos de nosotros mismos y de nuestro entorno, conozcamos nuestra posición y actuemos fielmente a nuestros deberes, siendo los derechos como consecuencia externa de nuestras convicciones internas.

 
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